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Hipoteca fija, variable o mixta: cuál te conviene en 2026

Es la primera gran decisión de tu hipoteca y la que más dinero mueve. Te explicamos en cristiano las tres opciones, qué riesgo asume cada una y con qué perfil encaja, sin tecnicismos vacíos.

Cuando pides una hipoteca, el banco te va a preguntar lo mismo: ¿la quieres fija, variable o mixta? De esa respuesta depende cuánto pagas cada mes, cuánto riesgo asumes y cuánto te cuesta la vivienda al final. Vamos a verlo claro.

La diferencia, en una frase

Todo se reduce a cómo se calcula el interés que pagas:

  • Fija: un único interés que no cambia nunca. La cuota es igual el primer mes y el último.
  • Variable: el interés se revisa cada 6 o 12 meses según el Euríbor. La cuota sube o baja con él.
  • Mixta: empieza con un tramo fijo (normalmente de 5 a 15 años) y luego pasa a variable.

Hipoteca fija: pagas lo mismo siempre

El banco aplica un tipo de interés único durante toda la vida del préstamo. Te da igual lo que haga el Euríbor: tu recibo es idéntico mes a mes. Es la opción de quien prioriza dormir tranquilo por encima de ahorrar unos euros.

A cambio de esa seguridad, el tipo de salida suele ser algo más alto que el de una variable en su primer año, y las comisiones por amortizar antes de tiempo están topadas por ley pero existen. Si crees que los tipos pueden subir o vas a estar muchos años con la misma hipoteca, encaja contigo. Lo desarrollamos en la página de hipoteca fija.

Hipoteca variable: Euríbor más diferencial

Aquí el interés se compone de dos partes: el Euríbor (el índice de referencia, que se mueve) más un diferencial fijo que pacta el banco (por ejemplo, Euríbor + 0,75%). Cada revisión, se recalcula la cuota con el Euríbor del momento.

¿La ventaja? Cuando los tipos están bajos, pagas muy poco. ¿El riesgo? Cuando suben, tu cuota sube con ellos y no hay tope. Es para perfiles que toleran cierta incertidumbre o que piensan amortizar pronto el préstamo. Tienes el detalle en hipoteca variable.

Hipoteca mixta: la más pedida ahora mismo

La mixta intenta quedarse con lo bueno de cada una: un tramo inicial a tipo fijo (los primeros 5, 10 o 15 años) y, después, el resto a variable. Te da estabilidad en los años en los que más debes y más duele una subida, y deja la puerta abierta a beneficiarte de tipos bajos más adelante (o a subrogar antes de entrar en el tramo variable).

Es la opción que más recomendamos cuando el cliente quiere seguridad sin pagar el sobreprecio de una fija a 30 años. Más info en hipoteca mixta.

Comparativa rápida

 FijaVariableMixta
CuotaSiempre igualSube y bajaEstable y luego variable
Riesgo de subidaNingunoAltoBajo al principio
Interés de salidaMedio-altoBajoMedio
Mejor si...Quieres certeza totalAmortizas prontoBuscas equilibrio

Entonces, ¿cuál elijo?

No hay una respuesta universal: depende de tu perfil, tu plazo y tu tolerancia al riesgo. Como guía:

  • Si no quieres ni una sorpresa y vas a 25 o 30 años, fija.
  • Si esperas amortizar en pocos años o tu economía aguanta vaivenes, variable.
  • Si quieres tranquilidad ahora y flexibilidad después, mixta.
Consejo Quetzal

No mires solo el tipo de interés. Las vinculaciones (seguros, tarjetas, nóminas) y las comisiones cambian por completo lo que pagas de verdad. Una variable "barata" con tres seguros obligatorios puede salir más cara que una fija sin ataduras.

Cómo lo hacemos en Quetzal

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