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Cómo reducir el plazo de tu hipoteca sin notar la subida de cuota

Amortizar plazo (en vez de cuota) es de lo más rentable que puedes hacer para ahorrar intereses. Te explicamos cómo funciona, por qué casi no se nota en el bolsillo y cuándo te compensa de verdad.

Te ha caído un dinero extra y piensas en meterlo en la hipoteca. Buena idea. Pero antes de hacerlo, hay una decisión que cambia mucho el resultado: cuando amortizas, el banco te deja elegir entre reducir la cuota o reducir el plazo. No son lo mismo, y una de las dos te ahorra bastante más. Vamos a verlo.

Amortizar cuota o plazo: no es lo mismo

Una amortización anticipada es un pago extra que va directo a reducir el capital pendiente, es decir, lo que todavía debes. Cuando lo haces, el banco te pregunta qué quieres hacer con ese ahorro:

  • Reducir la cuota: pagas menos cada mes, pero sigues los mismos años. El recibo baja, el calendario no.
  • Reducir el plazo: mantienes la misma cuota de siempre, pero terminas de pagar antes. El recibo no cambia, el calendario se acorta.

Parece un detalle, pero esa elección decide cuántos intereses pagas al final.

Por qué reducir plazo ahorra más

Los intereses se pagan sobre el tiempo que tienes el dinero del banco. Si acortas el plazo, dejas de deber antes, así que pagas intereses durante menos meses. Por eso el ahorro total suele ser bastante mayor que si reduces la cuota. Aquí lo tienes de forma orientativa:

 Reducir cuotaReducir plazo
Recibo mensualBajaIgual que antes
Años que tardasLos mismosMenos
Ahorro en interesesMenorMayor
Mejor si...Necesitas aliviar el mes a mesQuieres pagar menos en total

Ojo, son cifras cualitativas: el ahorro exacto depende de tu tipo de interés, del capital que te queda y de los años que tengas por delante. Por eso conviene echar números con tu caso concreto.

El truco del titular

Aquí está la parte buena. Si amortizas reduciendo plazo y mantienes la misma cuota de siempre, tu recibo mensual no cambia ni un euro. Sigues pagando lo mismo que pagabas, simplemente terminas antes. Por eso "no notas" ninguna subida: el dinero que ya tenías presupuestado para la hipoteca sigue siendo el mismo, solo que durante menos tiempo.

Es justo lo contrario de lo que mucha gente cree. Pensamos que acortar el plazo nos va a apretar el mes a mes, cuando en realidad lo que se mueve es la fecha en la que dejas de pagar. Tu economía del día a día no se entera, pero tu hipoteca se hace más corta y más barata.

Cuándo conviene

Reducir plazo tiene más sentido en dos situaciones:

  • Cuanto más alto sea tu interés: si pagas un tipo elevado, cada mes que te quitas de encima vale mucho.
  • Cuanto antes lo hagas: al principio del préstamo es cuando más intereses pagas, así que amortizar pronto rinde más que hacerlo al final.

Buenos momentos para dar el paso: una paga extra, un ahorro que llevas tiempo acumulando o una herencia. Si no sabes cuánto te quitaría de plazo, pruébalo en el simulador antes de decidir.

Ojo a las comisiones

La amortización anticipada puede tener comisión, pero por ley está topada y en muchos contratos es directamente 0. Como referencia:

  • Hipoteca variable: como máximo 0,25% durante los 3 primeros años, o 0,15% durante los 5 primeros (según lo que se pactara), y 0% a partir de ahí.
  • Hipoteca fija: como máximo 2% durante los 10 primeros años y 1,5% a partir de ese momento.

La cifra que te aplica a ti está en tu escritura, así que revísala antes de hacer el ingreso. Si tienes una hipoteca fija, presta especial atención a este punto.

¿Amortizar o no?

No siempre es la mejor jugada. Si tu interés es muy bajo, a veces compensa más destinar ese dinero a otra cosa (un fondo, otra inversión, o incluso dejarlo disponible) que a una deuda que te cuesta muy poco. La regla es sencilla: compara lo que te ahorras amortizando con lo que podrías ganar (o necesitar) en otro sitio.

También vale la pena preguntarte si vas a echar de menos ese dinero a corto plazo. Si tienes una reforma pendiente, un coche que cambiar o un gasto previsto, quizá no sea el mejor momento para inmovilizarlo en la hipoteca. Amortizar es una decisión muy buena, pero solo cuando el resto de tus cuentas están en orden.

Consejo Quetzal

Antes de amortizar, asegúrate de mantener un colchón de emergencia. El dinero que metes en la hipoteca ya no lo recuperas fácil: si mañana surge un imprevisto, no puedes "sacarlo" del préstamo. Primero el colchón, después la amortización.

Cómo lo vemos en Quetzal

Amortizar bien puede ahorrarte miles de euros, pero solo si lo haces en el momento adecuado y de la forma adecuada. Te ayudamos a echar los números con tu hipoteca real: cuánto te quitas de plazo, cuánto ahorras y si te compensa frente a otras opciones. Y si al revisarla vemos que tu hipoteca es mala de raíz, a veces lo que más conviene no es amortizar, sino una subrogación para mejorar el tipo (te contamos las señales en cuándo conviene subrogar). Te lo estudiamos gratis y sin compromiso.

¿Amortizar te compensa?

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